Los españoles se sienten defraudados


Los españoles se sienten defraudados
Éste hombre es un misterio…

OPINIÓN / Decenas de casos de corrupción copan los medios de comunicación relacionados con la práctica totalidad de los partidos y manchando la credibilidad de la clase política en su conjunto.

Los españoles se sienten defraudados, y sed de justicia reclaman ante la trayectoria reciente de escándalos, sobornos, comisiones suntuosas y abusos… de muchos políticos españoles. Tanto de las autonomías como de ciertos ayuntamientos, quienes aprovechándose del momento de incertidumbre en que se encuentra la Unión Europea -y viéndose con las manos libres-, se han llevado y se llevan (hoy por hoy, quizá menos) el ‘gato al agua’, llenado su bolsillos con los dineros del pueblo español.

“¿Se puede salvar algún político español? Uno entiende que pocos son honrados, aquellos que cumplan con la palabra que dieron. Si no lo hacen les queda siempre una buena salida: ¡dimitir!”

Uno se pregunta cuando acabarán los escándalos de toda índole de una vez por todas. Todo esto está creando una sensación de malestar del pueblo español hacia la clase política en general, y hacia ciertos políticos -por así llamarlos- en particular. En el ambiente está flotando una nube negra, que en su interior lleva a Luis Bárcenas -ex tesorero del PP-, quien ha de responder ante la justicia española sobre el pago de sobresueldos en dinero negro a ciertos políticos españoles presuntamente. No puedo olvidarme del caso Gürtel, el escándalo de los ERE, que versa sobre la manera ‘sui géneris’ ( muy especial) de conceder ayudas públicas en la Comunidad de Andalucía, etc., etc.

Y hemos de comentar que la Audiencia Nacional ha decidido que sea el juez Pablo Ruz quien haya de tomar las decisiones pertinentes sobre los ‘papeles’ del susodicho Bárcenas. Y dicha nube negra mencionada con anterioridad, que no será la última, también expulsa de sus adentros posibles estafas que aún quedan por descubrir.

¿Se puede salvar algún político español? Uno entiende que pocos políticos son honrados, es decir, que lo son aquellos que obren según sus obligaciones, y cumplan siempre con la palabra que dieron. Si no lo hacen les queda siempre una buena salida: ¡dimitir!, mejor antes que después. Y esto lo comento a la vista de tantas imputaciones de que son objeto en los momentos actuales buenos políticos de turno.

Quizá estos comportamientos anteriores son los culpables, y en cierta medida, de que los españoles nos saltemos las leyes el mayor número de veces posibles, e intentemos defraudar y estafar a nuestro propio Estado. Porque él -el actual Gobierno del PP- nos engaña con frecuencia y, desde luego, sin cumplir un ápice con su Programa Electoral presentado a las elecciones generales de España de 2011. También el ex presidente Rodríguez Zapatero nos engañó cuanto quiso, el buen señor.

“El Presidente del Ejecutivo, señor Rajoy, no desea saber nada del Parlamento español, ni de la oposición, incumpliendo sus promesas dadas a los españoles”

Lo último y lo más triste sería que, por imposición de la Troika (formada por el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea), el Ejecutivo en funciones del PP -léase el señor Rajoy- nos penalizase con impuestos sobre nuestras cansadas y tristes cartillas de ahorro, con nuestras monedas guardadas a lo largo de nuestras vidas, que son los ahorros que nos costaron no pocas lágrimas de sudor y sí muchas privaciones voluntarias, para que nuestros hijos/as se educasen para ser personas el día de mañana. ¿Cómo es posible que la población española no esté indignada y contrariada? Lo está, tiene motivos para ello, y a mucha honra.

El presidente del Ejecutivo, señor Rajoy, está gobernando a su manera, escabulléndose de la prensa un día sí, otro también y mañana… ¡ya veremos! Se basa principalmente en que tiene mayoría absoluta de parlamentarios, lo cual le permite legislar mediante decretos-ley, nos guste o nos disguste: así de sencillo. No desea saber nada del Parlamento español, ni de la oposición, incumpliendo sus promesas dadas a los españoles. El PP es un partido democrático, pero a su manera: sobre sus formas y sus fondos habría mucho que discutir.

En nuestro caso concreto, y en España, las personas que ocupan cargos nombrados por el PP -partido con mayoría absoluta salida de las urnas-, si por alguna razón votan en conciencia, sobre cualquier tema de actualidad (supresión de diputaciones provinciales, de más de la mitad de los ayuntamientos, modificación de la Ley Electoral, la posible ley por la que los sueldos de los políticos tuviesen un techo monetario y racional, y que ellos mismos no se puedan aumentar sus emolumentos en las cuantías que consideren oportunas -aunque el PP no está por la labor de los extremos últimamente mencionados-), aquellos que lo hiciesen serían expulsados automáticamente del partido. Y es que uno se pregunta qué dice la señora Merkel de todas estas fugas, autorizadas, de los dineros españoles. ¡Nada!, amigos míos… Uno piensa: ¡qué se mueran los feos!, pues todos los hombres somos un poco feos, y las mujeres ninguna es fea, a lo sumo menos guapas.

Si existen gentes (personas) en los prolegómenos del siglo XXI que mueren de y por hambre, que no pueden estudiar por ser pobres, o que no tienen unas tristes viviendas donde cobijarse, o que son perseguidos por sus creencias religiosas, o que se visten de la misma manera haga frio o calor, o que cuando emite su propia luz el sol sólo ven sombras, o que conviven siempre junto al dolor sin haber experimentado el placer de vivir… entonces hemos de convenir que aquellas aunque en paz, siempre llevan sus corazones viviendo en guerra: la guerra de sus sufrimientos.

“Si los diputados del partido popular en alguna ocasión votasen en conciencia saltándose la disciplina de partido, serían expulsados automáticamente del PP”

Partiendo de la premisa bien sabida -por todos nosotros- de que la democracia es el gobierno de la mayoría, llegamos a la conclusión de que esa mayoría ha salido de las urnas -votos de mujeres y hombres mayores edad: con dieciocho años cumplidos-, y como consecuencia los gobiernos no pueden dirigir los países a su antojo (Hitler -ese enfermizo y lunático hombre político, quien más tarde se convirtió en uno de los mayores dictadores que han existido en la faz de la tierra- llegó al poder por el pacto de la mayoría: mediante las urnas y los pactos: urnas y votos, pactos y votos).

Bien es sabido que existe una picaresca española, sin duda, que sabe criticar (no sé el porqué) a quien no posee, digamos, una ‘industria’ cualquiera, en un mundo marcado por una distancia profunda entre los ricos y los pobres. Es decir: entre los que tienen mundo y los que nada tienen. La corrupción española nos ha llenado de nuevos ricos, que generaron muchos pobres: los sin techo y los sin pan, que son, hoy por hoy, tantas y tantas personas, que habitan nuestra ‘piel de toro’ llamada España: ¡quién te ha visto y quién te ve!

La Coruña, 18 de abril de 2013

Mariano Cabrero Bárcena es escritor

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